Diagnóstico

Con frecuencia los padres son los primeros en notar que algo no está bien con su hijo. Un niño puede reaccionar poco desde el nacimiento, llorar excesivamente, no hacer contacto visual, o enfocarse obsesivamente en un objeto por largo período de tiempo. Algunos niños pueden aparentar tener un desarrollo normal y repentinamente dejan de balbucear, se vuelven indiferentes a otros, pierden habilidades imaginativas al jugar, no responden a su nombre, y se vuelven desinteresados en jugar con otros niños.

En la evaluación de un niño, los doctores confían en estas características de comportamiento para hacer un diagnóstico. Un examen de rutina para su hijo debe incluir datos de observación y un análisis del desarrollo. Las observaciones de los padres son esenciales para un diagnóstico apropiado. Además, varias herramientas son comúnmente utilizadas para la evaluación del autismo, incluyendo la lista de verificación de autismo en niños pequeños (CHAT) y la escala de evaluación del autismo infantil (CARS). Estas herramientas básicas de evaluación no proporcionan un diagnóstico, pero indican si un niño debe ser referido a una evaluación adicional.

Normalmente, un equipo de especialistas están involucrados en el diagnóstico. El equipo puede incluir a un neurólogo, psiquiatra, pediatra del desarrollo, psicólogo, gastroenterólogo, audiólogo, terapeuta ocupacional, y a otros profesionales. Como no hay prueba médica o marcador biológico para el autismo, el diagnóstico se basa en la observación del comportamiento del niño, la prueba educativa y psicológica, y la información del padre/madre. Normalmente los miembros del equipo evalúan al niño, evaluando sus fuerzas y debilidades, y después explican los resultados de la prueba a los padres.

El momento cuando los padres saben que su hijo es autista es devastador, a pesar de que ellos sospechaban que algo estaba mal. A diferencia de otras enfermedades, el autismo no lleva ningún protocolo de tratamiento definido. Desafortunadamente, con frecuencia todos los padres están solos y deben comenzar a navegar en una compleja telaraña de tratamientos, intervenciones, y terapias para determinar qué enfoque de intervención puede ser el mejor para su hijo. Conseguir suficiente información como sea posible es crítico para convertirse en un defensor eficaz para su hijo.